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categoría | textosPintura y escultura
2011-01-30

Historia del Museo Armando Reverón



En el año 1920 será entre los más productivos de Armando Reverón, quien ha pintado obras con una totalidad azul, como la “Procesión de la Virgen en el Valle”, por este mismo año, esta por dar finalizada la influencia de Nicolás Ferdinandov. Al año siguiente Reverón toma la decisión de trasladarse con Juanita a la lejana población de Macuto, donde años antes la madre del artista había adquirido una pequeña parcela, allí comienza lo que más tarde se conocería con el nombre de Castillete. En unas referencias que aparecen publicadas en el libro de Alfredo Boulton: …Fijación de lumbres, marcos de caja, viguetas, cumbreras, tirantes, soleras, encañado, petrolizado, empinado, trojas, andamios. Construcción de la muralla exterior, pretiles del caney y del rancho de los cuadros, etc., gran almuerzo a las 3:00 pm. y en la noche fuegos artificiales y musuca, terminando con un paseo de luna”. (1)

Se aprecia cómo el artista inicia la construcción de su vivienda, tiempo en el cual sería visitados por sus amigos, los estudiantes de la Academia de Bellas Artes, y otras personas como Alfredo Anzola, Margot Benacerraf y Roberto J. Lucca quienes se interesarían en documentar a través de sus películas el mundo del artista venezolano, también sería visitado entre los años 1949 – 1954 por el fotógrafo Victoriano de Los Ríos, quien hiciera uno de los más importantes reportajes fotográficos, todos estos visitantes se sentían atraídos por la personalidad del maestro, quien se encontraba en plena madurez creativa.

Reverón, por su parte, le concebía una enorme importancia a las consecutivas visitas, ya que, se ocupaba muy cuidadosamente de mostrar casi como en una representación teatral, los juegos de su mono Pancho, la escenográfa con sus muñecas y objetos, así como sus obras, de esto se desprenden en las referencias del libro de Boulton: “Obras de construcción de la residencia y del taller, instalaciones especiales en la arquitectura destinadas a la exposición de las obras para esparcimiento de los visitantes y recepción de turistas y de las relaciones del vecindario”. (2)

Del texto se infiere que Reverón hiciera “instalaciones especiales en la arquitectura” por lo que demuestra que tenia sus propias concepciones de los espacios arquitectónicos que quería realizar en el Castillete. Hecho que tiene para entonces pocos precedentes en la arquitectura venezolana, porque difiere notablemente de la forma tradicional de construcción de viviendas, debido a que el artista levanta distintos núcleos, separados entre si, los cuales cada uno tiene distinta función, que se enriquecen y complementan; por eso erige dos caneyes, uno de los cuales le serviría como habitación y el otro de mayores proporciones, el cual tiene un pequeño ático, donde guardaba sus obras. También construye la cocina, el campanario, el santuario, habitaciones laterales, una pileta de agua y dos sótanos, en uno de los cuales, según nos ha referido el señor Luis Domínguez, quedaba un baño con las paredes revestidas de piedra.

A medida que la introspección en el artista se fue agudizando, va alcanzando la altura del amurallado de piedra con el fin de aislarse del exterior. El 18 de septiembre de 1954 fallece. A los pocos meses aparece en la revista de diseño y arquitectura Domus un articulo sobre el artista y el Castillete de Macuto escrito por el arquitecto italiano Gio Ponti, también se incluye el levantamiento de un pequeño plano del conjunto arquitectónico del Castillete, realizado por el arquitecto Graciano Gasparini, siendo la primera vez que se diera importancia y se divulgara a nivel internacional.

A partir de la muerte del pintor, Juanita continuó viviendo en el Castillete – en compañía de una pareja que atendía algunas de sus necesidades. En este tiempo son escasos los cambios que se llevan a cabo en el Castillete, aun cuando acusaba un cierto deterioro, que era evidente y el cual algunas personas inescrupulosas, lograron obtener cuadros del artista a precios bajos, esto debió ser bastante evidente en la colectividad y una de las medidas de protección fue, cuando el 8 de octubre de 1964, aparece en la Gaceta Municipal del Distrito Federal, donde se acuerda destinar la casa de Armando Reverón para la creación de un museo, también se acuerda cumplir con los tramites para la adquisición de un inmueble para ampliar el museo. Sin embargo, no debió alterar la situación del Castillete, ya que dos años más tarde se publica en el periódico El Nacional una entrevista que le hiciera Lorenzo Batallán a Juanita, donde refiere: “yo no sé que piensan hacer con todo, por aquí vienen unos señores y me dicen que van comprar todo, hablan de cantidades, elogian a Armando, dejan tarjetas con números de teléfonos con los cuales jamás puedo hablar, luego desaparecen y todo sigue lo mismo”, (3)

También por esos días aparece un articulo del escritor Guillermo Meneses, donde menciona: “…el sitio donde vivió Reverón ha sufrido diversos cambios y será necesario si lo que se desea en verdad es un museo de Reverón guiarse por los no pocos documentos fotográficos que existen para lograr una reconstrucción apropiada…”. (4) Del cual se deduce que se trata de los trabajos fotográficos realizados por Alfredo Boulton, Victoriano de Los Ríos y los documentos de Margot Benacerraf, Alfredo Anzola, Roberto J. de Lucca, etc., también menciona la necesidad que se concrete la realización del museo, en donde puedan verse sus obras.

Al año siguiente aparece otro articulo en el periódico La Republica donde el director del Museo de Ciencias Naturales, doctor Lancini y el señor Rafael Narvarte, procedieron a abrir unas cajas que desde hacia año y medio habían sido depositadas por unos funcionarios del Inciba, sin dar ningún tipo de información sobre su contenido, las autoridades del Museo de Ciencias descubrieron que se trata de las muñecas y objetos de Reverón, en el mismo articulo refiere también: “Ciertamente, aún no hay museo, ni galería, ni local construido para exponer y conservar las obras y objetos de Reverón” (5)

De este articulo probablemente el periodista se refería que desde 1964 cuando se declara destinar el Castillete a un museo, aún no se había concretado las acciones para su realización donde pudiera verse en su conjunto la obra de Reverón, probablemente después de estos hechos las muñecas y objetos volvieron nuevamente al Castillete.

En 1971 Alfredo Boulton dicta una conferencia en Macuto sobre Armando Reverón con motivo de la conmemoración de los 231 años de la fundación de Macuto; en torno a estos eventos se realiza una exposición de “Objetos de Reverón”, en la biblioteca publica José Maria Vargas y se realiza la colocación de la primera piedra pro monumento a Reverón, que estaría colocada en el paseo de Macuto. En esa misma conferencia el director del Inciba, Alfredo Tarre Murci aprovecha la ocasión para declarar: “En museo será convertido el Castillete que levantó Reverón en esta parroquia”, sin embargo, la situación del Castillete no parece alterarse, incluso se ve más agravada, cuando el año siguiente se halla sin ningún cuidado, ya que ocurre el fallecimiento de Juanita, quien había sido la compañera de Reverón y la más cuidadosa en conservar todo cuanto fuera del pintor.

Para el año 1972 Rafael Pineda se encuentra al frente como director de arte del Inciba, quien realiza un proyecto para organizar un museo en el Castillete, pero dicho proyecto lo comienza a conducir en 1973 el nuevo director de arte del Inciba, se trata de Garrido Sutil con la colaboración de Alfredo Boulton y el pintor Alirio Oramas. Con el aporte de una pequeña partida del Inciba logran hacer la primera restauración del caney y otras áreas que se encontraban en mal estado; a si mismo, se llevan a cabo escasas modificaciones de los espacios, con la intención de hacerlos de carácter museográficos, como los espacios laterales fueron convertidos en salas, además se construyó una vía de acceso al museo, que sería llamada “Bulevar Reverón” y al lado del Castillete se hizo una plazoleta destinada a la presentación de actos culturales, al igual que se refaccionaron algunas fachadas de casas que se encontraban cercanas al museo. Para el año siguiente se encontraba como nueva encargada de la dirección del Insiba Lucila Velásquez, quien entorno a la III Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Derechos del Mar, que se realiza en Caracas, inaugura el 16 de Junio de 1974 el Castillete Museo Armando Reverón, nombrándose como director del mismo al pintor Alirio Oramas. En esa ocasión se prepara la exhibición de las Muñecas,”Objetos y Obras de la Colección” del Museo de Bellas Artes en la que figuraban unas marinas, desnudos y un autorretrato, también se editó un catalogo donde incluyeron textos de opinión de distintas personalidades sobre la obra de Reverón; así mismo, se proyectaron los documentales de Alfredo Anzola y Margot Benacerraf; además, se preparó un audiovisual producido por Antonio Llerandi con fotografías de Luis Brito y Sebastián Garrido.

Al día siguiente de la inauguración aparecen en el periódico El Nacional unas declaraciones de la entusiasta Lucila Velásquez: “En centro museográfico de evaluación de las artes plásticas será convertido Castillete de Armando Reverón en Macuto… El propósito del Inciba es hacer de éste uno de los primeros museos biográficos del país, constituido en su núcleo central por el ambiente humano y cotidiano del artista, sus objetos personales, su taller y en los anexos corredores el desarrollo de una galería para exposiciones temporales de artistas nacionales y extranjeros”. (6) Ciertamente sería uno de los primeros museos biográficos, como en 1961 se crea el Museo Arturo Michelena, siendo el primero que se registra en Venezuela, luego de 1970 el Criollo Raúl Santana y más tarde el Museo Emilio Boggio.

En esta misma ocasión su director Alirio Oramas anuncia una aspiración de la comunidad que desde la muerte del artista se estaba esperando, y se refiere que el Castillete sólo constituirá una parte del futuro museo, ya que se piensa adquirir a través del Inciba unos terrenos que se encuentran adyacentes al museo, donde construirán un edificio donde funcione el museo quedando el Castillete como reliquia, pero dicha adquisición no se llegaría a concretar sino años más tarde. Otro de los objetivos que se tenia entonces era de propiciar una “Junta de Vecinos y Amigos del Museo”. Unas de las primeras actividades del director fue la organización en conjunto con el Museo Emilio Boggio de la exposición titulada “El Taller de Armando Reverón” realizada en los espacios del Museo Emilio Boggio. Al poco tiempo desaparece el Inciba y es sustituido por el Consejo Nacional de la Cultura –Conac. A raíz de esta nueva reorganización es suspendido el presupuesto que tenía el museo de cincuenta mil bolívares anuales, sosteniéndose gracias a la colaboración de la Gobernación, el Instituto Nacional de Parques y Jardines y otras instituciones. Otras de las actividades que se propusiera Alirio Oramas fue la publicación de catálogo de la colección del museo, para lo cual prepara la maqueta, en la que incluye un texto de Leopoldo Veloz Duin, pero por falta de presupuesto no se publica, el catálogo contemplaba la descripción de los distintos ambientes del museo como: la Capilla, Sala de Graciela, taller modistería para las muñecas, sala de mantillas, cuarto de muñecas, la cocina, la jaula de los monos, y los pájaros, la cafetera, los bastidores colgados y sótanos.

Para el mes de abril de 1976 Alirio Oramas abandona la dirección del museo, ya que no pudo vencer la apatía de los organismos oficiales; sin embargo, declara a la prensa que aún continua perdido el mural realizado por Reverón, se trata de la obra los Señores de Avellaneda. A la salida de Oramas el Museo es cerrado, posteriormente en el mes de mayo de 1977 es nombrado como nuevo director al arquitecto Sebastián Garrido, quien había estado vinculado a distintas actividades culturales, en noviembre del mismo año, organiza unas reuniones que se dan cita en los espacios de la Galería de Arte Nacional para formar una “Comisión Asesora del Museo Armando Reverón”, cuyo fin consistía en impulsar y proteger al museo y que se estudiara su proyecto sobre la remodelación del mismo, además buscaba lograr la adquisición de los terrenos adyacentes al museo y edificar una estructura de dos pisos, acondicionada para conservar la obra de Reverón. Garrido menciona en la prensa refiriéndose al estado del museo: “No reúne las condiciones para tal. Este lugar debe rescatarse como la casa de Armando Reverón, devolviéndole su aspecto original, el cual ha sido desvirtuado con agregados y modificaciones hechas con la idea de poner a funcionar aquí el museo. Este debe estar en un lugar diferente, que reúna las condiciones necesarias. Creemos que este lugar puede ser una casa que esta al lado del Castillete, cuyos dueños la ofrecen en venta”… (7)

Ciertamente se había llevado a cabo modificaciones con la intención de acondicionar museográficamente varios espacios, lográndose intervenciones unas más acertadas que otras, sin embargo, uno de los objetivos consistía en devolverle su aspecto original y propiciar en los terrenos de al lado, la construcción del museo. Otro aspecto fue la toma de conciencia de las normas de conservación de la colección del museo, ya que los objetos se encontraban expuestos al calor y al salitre, aunque los objetos de la colección no se retiraron del museo, sino mucho tiempo después, y es en 1979 cuando fueron trasladados en carácter de custodia a la Galería de Arte Nacional.

Una de las primeras actividades de la “comisión asesora” fue la petición de que se estableciera una zona de reserva cercana al museo, debido a que estaba por dar comienzo a la construcción del hotel Las 15 Letras, para ello envía un telegrama al entonces Presidente Carlos Andrés Pérez. “Honradamente preocupados por la demolición de inmueble que rodean el Castillete Museo Armando Reverón, y conscientes de la necesidad de crear una verdadera zona cultural, que requiera darle un museo para su desarrollo, nos dirigimos a usted a fin se sirva considerar la conveniencia de expropiar dichos inmuebles para asegurar el uso de esa zona para los altos fines culturales en referencia”. (8)

Pese a estos esfuerzos no se logran los objetivos de la comisión, pero el Consejo de Distrito Federal, declara “Área Sujeta Preservación Ambiental” en un perímetro de 60 metros, a la edificación del museo, además se declara que toda reconstrucción deberá ser conformada por la Oficina Metropolitana de planeamiento urbano, para que de esta manera formen un conjunto armónico con el museo, sin embargo, pese a estas restricciones la construcción del edificio se lleva a cabo. En los últimos días del mes de diciembre de 1977, debido a un accidente con juegos artificiales se quema el techo de palma del caney, por lo cual es cerrado el museo por cinco meses para reparaciones. Para el 11 de mayo de 1978 con motivo de cumplirse 89 años del nacimiento de Reverón, se reabre el museo nuevamente, con una exposición donde se recrean habitaciones con las muñecas y otros objetos, también incluyen reproducciones fotográficas del artista y algunas de sus obras, además de textos críticos sobre el pintor. Para esta ocasión inaugural Alejandro Otero, quien en 1949 había organizado una exposición de Reverón en el Taller Libre de Arte, da un breve discurso refiere algunos aspectos relacionados con los cambios sucedidos en el museo: “Han reparado objetos, han juntado documentos invalorados para saber como había sido esto. Piensan que el espacio donde nos encontramos tan solo debe ser saneado rehaciéndolo con respecto uno que otro recinto que indique cómo era la vida en este lugar. Limpiarlo de las piedras que sobran, porque no eran tantas. Alguna vez se trajeron gandolas de piedras y con ella se forraron hasta los cielos rasos de cubículos que nunca existieron. Esa ridícula cascada es un ofensa a la memoria de Reverón, ajeno siempre a todo agregado, a toda superficialidad”. (9)

Continúa diciendo Otero en el mismo texto, refiriéndose a la necesidad que se realicen las debidas ampliaciones del museo: “Quisiera que en alguna parte, al lado, se despeje un área y se integre a ésta, para consagrarla a las cosas, documentos, a la remodelación, a algunas de sus obras, tal vez se garantice que no las va a arrastrar el mar de Leva del desarrollo ciudadano. Si hacemos fuerza, esto se puede y si ponemos en ello el coraje y el convencimiento que hace falta, no sería extraño que el desbocado país millonario, el mismo de la indolencia y el olvido, se conmueva de pronto, comprenda y colabore”. (10)

Bajo la dirección de Garrido se crea en julio de 1978 la Asociación Amigos del Museo Armando Reverón (Amar), quienes gestionan la adquisición de la obra titulada Retrato de Familia, de 1919, siendo hasta ahora la única obra pictórica con que cuenta la colección del Museo, ya que la colección tiene exclusivamente objetos de Reverón, como las muñecas, la jaula de los pájaros, la mantilla, los instrumentos musicales, el teléfono, el caballete, y otra cantidad de objetos personales del artista. Estas piezas se conservan hoy gracias a la celosa protección de Juanita y muy probablemente a que a estos objetos, se les consideraba de escaso valor plástico y no sería hasta recientemente, cuando se ha revalorizado la significación, que el artista diera en un intento de crear su propia escenografía del mundo, gracias a este desconocimiento estas obras se salvaron de encontrarse dispersas y en manos de coleccionistas privados.

El 18 de septiembre de 1978 se organiza otra exposición en el Museo titulada Los Grandes Solitarios, exhibición que intentaba hacer ciertas semejanzas entre Reverón y otros artistas que ha aparecido soledades he incomprensiones como Paul Gauin, Van Gogh, Rimbaud, Ramos Sucre, etc.; en esta exposición se mostraron objetos, obras, fotografías y textos críticos sobre la obra de Reverón, además se incluyeron sin ningún sentido obras de artistas invitados, cuyo conjunto desvirtuaba el contenido de la muestra, también se exhibieron los documentales de Alfredo Anzola y Margot Benacerraf; para esta ocasión se editó un hermoso afiche y el catálogo de la muestra.

Al año siguiente el entonces presidente Luis Herrera Campins, decreta el 10 de mayo de 1979 en homenaje al artista “el año reveroniano”, irónicamente a partir del mes de junio de ese mismo año, el Museo es serrado nuevamente por reparaciones. En octubre de 1979 el Instituto Nacional de Hipódromos hace la entrega al Conac de la cantidad de 190.000 bolívares para la adquisición de la casa vecina al Museo, en el cual se llevaría el tan aislado proyecto de su director; hacia finales del año la crisis en el museo se agrava, ya que para este momento el museo continúa cerrado y José Luis Garrido ya no se encuentra en la Dirección del Museo, permaneciendo en estas condiciones hasta el 16 de octubre de 1981, cuando se reinaugura por tercera vez, convirtiéndose quizás, en el museo mas reinaugurado del país. Así, con la asistencia del presidente Luis Herrera Campins, se reabre el museo, para esta ocasión intervienen en el diseño museográfico Oswaldo Debrot y Juan Calzadilla, quienes se ocupan de conducir algunas restauraciones al museo, también se nombra a Jannette Romero como coordinadora del museo y a Livia Peña encargada del recién creado taller infantil, en esta oportunidad se exhibieron reproducciones fotográficas de retratos y obras, además de una extensa cronología sobre el artista. A partir de ese momento comienzan a darse las actividades en el Taller Infantil, que posteriormente se incrementa a clases de graficas y dibujo dirigidas a adultos, conducido por Aída Padrón; con estas actividades logran vincularse a la comunidad de Macuto, quienes reinan anualmente como lo hacia Reverón las fiestas populares como el Velorio de Cruz y el Entierro de la Sardina, también mediante la colaboración de la Gobernación y la Dirección de Parques y Jardines logran habilitar los espacios de la casa que fue adquirida para el museo, donde se instalan los talleres de creatividad.

En 1985 el personal del museo y la comunidad nuevamente emprenden una lucha para tratar de paralizar la construcción de un edificio de propiedad horizontal, que se eleva a escasos metros del Museo inútiles fueron todas las acciones, así como también en los años anteriores, fue eliminada la pequeña plazoleta que se encontraba frente al museo, que fuera destinada desde 1974 como espacios para actos culturales. Para este mismo año las actividades del museo se habían centrado principalmente en el aspecto educativo de los talleres infantiles y gráfica, lo que el Conac decidió más tarde suspender, lo cual provoco la renuncia de la encargada del taller y la recién creada Asociación Amigos de los Talleres del Museo Armando Reverón (Asatamar), a los pocos meses es cerrado nuevamente el museo, condición que continúa hasta el presente.

Son pues, seis décadas desde que el artista inicia la construcción de su vivienda, pasando luego por las sucesivas etapas del museo, donde unas han sido más afortunadas que otras; sin embargo, ninguna realmente definitiva, donde pueda verse la vida y obra del artista. Las consecutivas reinauguraciones poco más o menos siempre han exhibido lo mismo, lo cual en nada ha incidido en dar a conocer más profundamente la vida y la obra del artista. Pesa también, que en cada reinauguración sigan alterando la estructura original del Castillete, el cual debería de cómo la morada del pintor, que en estos días se conmemora el 98 aniversario de su nacimiento, el cual sería muy propicio para que se inicie la construcción de un edificio donde funcionaria el Museo, que pudiese ser inaugurado al cumplirse el centenario del nacimiento de Armando Reverón y como dijera una vez Guillermo Meneses “Reverón lo merece”, yo le agregaría “Y los Venezolanos también”.

(1)

Boulton, Alfredo: Reverón. Caracas: Ediciones Macanao end Alfredo Boulton, 1979 – p. 190
(2) Ibidem, P.190
(3) Lorenzo Batallán
      La arquitectura Vegetal del Castillete amenaza en desplomarse en escombros- En: El Nacional, Caracas: 19 de junio 1966.
(4) Meneses, Guillermo
     El Castillete de Reverón: En: El Universal: Caracas: 2 agosto 1981, p 4-1
     Reproducción del articulo de fecha 16 de junio de 1966 por N. R.
(5) Prisioneras en cajas de madera las muñecas de Armando Reverón.
     En: La Republica-Caracas: 8 marzo 1967, p. 9.
(6) Jordán Hernández, Alberto
     En centro museográfico de evaluación de las Artes Plásticas, será  convertido en Castillete    de Armando Reverón en Macuto.
En: El Nacional: Caracas: 17 junio 1974, P. D.-15.
(7) Jordán Hernández, Alberto
     Mañana reabre el Castillete: un museo digno de la memoria del gran pintor Armando    Reverón se propone realizar el Conac – El Nacional, Caracas 9 de Mayo 1978, p. C-4.
(8) Primera revisión de la Comisión Asesora del Museo Armando Reverón.
     En: El Nacional, 25 noviembre 1977. p. C-24.
(9) Otero, Alejandro.
     Armando Reverón a los ochenta y nueve años de su nacimiento-
     En: Homenaje a Armando Reverón: Los Grandes Solitarios.                                                    18 septiembre-15 de  diciembre- Macuto: Museo Armando Reverón, 1978, p.29.


Douglas Monroy
Historia del Museo Armando Reverón En: El Universal, Caracas: 9 de mayo 1987 p. 4-3