lo destacado en el blog
Prueba
Prueba
 
 

suscripción del boletín

    • Requerido *
    • Invalid format.
categoría | textosPintura y escultura
2011-01-28

Monumento a la Batalla de Carabobo


Monumento a la Batalla de Carabobo

En el mes de diciembre, del año 1919,fallece el escultor Eloy
Palacios, creador de este bello conjunto escultórico llamado
igualmente “La India del Paraíso”


Para 1911 Juan Vicente Gómez se encuentra al frente de la dirección del país, tiempo en el cual se organizan grandes actos con motivo de cumplirse el Centenario de la Independencia de Venezuela. Para esta ocasión el joven pintor más importante del momento es Tito Salas, quien retorna al país trayendo consigo el encargo del Gobierno de realizar el gran Tríptico Bolivariano, el escultor Lorenzo González realiza el Monumento a Ricaurte, por su parte el artista Gariboldi ejecuta el Monumento 19 de Abril.

También en la Academia de Bellas Artes se prepara una exposición de los grandes pintores de género épico, el 28 de marzo se decreta la creación del Museo Bolivariano y el escultor Eloy Palacios realiza su obra más importante en Venezuela: Monumento a la Batalla de Carabobo (llamada popularmente La India del Paraíso),pues concibe la idea del monumento basado en una leyenda indígena, según refiere el propio Palacios. …”Inspirado pues en el recuerdo de la patria, como también por los relatos de nuestro eminente historiador e investigador Arístides Rojas, quien dice en sus leyendas históricas, de nuestros primitivos pobladores, que estos creían que sus dioses habitaban las palmeras, concebí la idea de todo el monumento…” (1).

Aun cuando el conjunto se inscribe en el espíritu del neoclasicismo, debido a que se halla cargado de alimentos simbólicos y en cuyas figuras escultóricas se encuentran reminiscencias de lo clásico, sin embargo, Palacios se preocupo de introducir elementos novedosos al monumento alejándose de la concepción estética alemana, ya que él mismo señala. …”Para la ejecución de mi obra de arte me tomé yo, empero, la libertad de separarme de esa rutina y prescindir por completo de la vieja idea de que todo monumento de esta especie”… (2).

En esta obra Palacios trabaja con distintos materiales como el granito, la piedra y el bronce, siendo este último vaciado y fundido en Alemania, país que se enorgullecía por tener una de las mejores fundiciones de Europa, reputación que se había asentado en Venezuela, debido a que por lo general todo monumento erigido en el país se realizaba en Europa, costumbre que choca cuando el escultor J. A. Bailly realiza la estatua ecuestre de Guzmán Blanco, siendo fundida en Filadelfia por la casa de los señores Robers Wood y Cía, quienes aseguraban la calidad de la obra y cuyo costo sería menor que en Europa. Palacios incorpora motivos de la naturaleza del país en donde se exalta y explora el redescubrimiento de la naturaleza en su intensidad, formas que habían sido estudiada ampliamente por los impresionistas en parís y cuyo entusiasmo se había convertido en un amplio género, que pronto su onda transmisora del color y paisaje resonaría en Caracas; en cuyo amplio espectro la obra de Palacios hace efusión sensible a la naturaleza, por ello incorpora en su monumento a Carabobo tres exuberantes palmeras unidas entre sí, además se vale del aprovechamiento natural de la piedra que le sirve de base al conjunto. Incluye también cuatro bajos relieves que representan distintas escenas de la Batalla de Carabobo realizada con enorme precisión de detalle, cuyos efectos pictóricos de movilidad a las figuras y hacen pensar en la búsqueda de matices colorísticos y anecdóticos como el gran lienzo “La Batalla de Carabobo”, de Martín Tovar y Tovar ejecutado para el Capitolio de Caracas.

El Monumento de Palacios incluye tres figuras de mujeres en reposo de formas estables y equilibradas que guardan un fuerte sentido neoclásico, son unas alegorías de los países bolivarianos, e incorpora a los lados unos portentosos cóndores andinos, figuras arquetípicas en otros monumentos erigidos al Libertador y a la Batalla de Carabobo; tales como el realizado en 1889 por el escultor Rafael de la Cova que se encuentra erigida en Valencia. Más tarde en 1921 en las llanuras de Carabobo a los lados del Arca Triunfal, se encuentran otras figuras aladas; en 1926 el escultor Mariano Benillure Gil Coloca otra vez en el Monumento en la Plaza Bolívar de Panamá, un año más tarde Marcos León Mariño realiza en el Páramo “Pico el Águila”, en Mérida, un Monumento dedicado al Libertador, igualmente otra águila se halla al pie de la base del monumento de la Quinta Bolívar en Bogotá, en el patio de la misma Quinta destaca un conjunto en cuyo pedestal está la figura de un gladiador alado (19330), y en el Monumento de Guayaquil aparecen dos cóndores andinos ejecutados en 1937 por José Antonio Hons.

Un elemento novedoso en el Monumento proyectado por Palacios se constituye por ser uno de los primeros antecedentes escultóricos de la temática indígena, que será también explorado por los artistas Andrés Pérez Mujíca, quien en 1906 realiza la estatua el Indio Guaicaipuro, obra que presenta este mismo año en los salones oficiales de parís, igualmente el escultor Alejandro Colinas se abocaría a estos temas indigenistas. En la obra de Palacios aun cuando en la figura femenina de arriba del monumento no presenta rasgos indígenas, sin embargo Palacios se inspiro para la concepción de la obra en la mitología aborigen. En esta obra se pone de manifiesto un cierto sentido romántico en el redescubrimiento de lo nacional, el folclor y la mitología, temas artísticos que serían estudiados con mayor profundidad entre los artistas de la década de los años 30 en Venezuela. Otra importancia que reviste la figura femenina que se encuentra en lo alto del monumento es la de ser uno de los primeros desnudos femeninos, que se hallan en los monumentos erigidos en el país.

Destaca también por ser uno de los conjuntos ejecutados en Venezuela con características de mayor mentalidad, debido a las enormes dimensiones de la obra, ya que iba a estar ubicada en las llanuras de Carabobo, donde tendría que ser lo suficientemente grande para contener la proporción del inmenso paisaje. Para esta obra Palacios realiza un primer boceto que se encuentra reproducido en la Memoria del Ministerio de Obras Publicas del año 1907, en ella se observa una bandera que es levantada por la figura femenina que remata el monumento, cinco años más tarde realiza una segunda maqueta que reproduce la memoria del mismo Ministerio para el año 1911, en donde simplifica su propuestas del monumento ya que elimina la bandera que ostentara la figura de la mujer siendo sustituida por la antorcha y el laurel. Se observa igualmente un cambio de estudio dentro de la iconografía de monumentos de características épicas, en donde a lo largo del siglo XIX se presenta en toda América monumentos arquetípicos donde se exalta la figura mítica del héroe de la independencia y el sentido trágico de la historia, elementos formales del estilo neoclásico, sin embargo, Palacios prescinde de estos elementos al no incorporar ningún héroe de la independencia, por el contrario, utilizar otras alegorías al símbolo patrio, como es la utilización del símbolo de la libertad que representa la figura femenina que se encuentra en lo alto del monumento. Aun cuando en la base del monumento adosado en las rocas destacan cuatro bajos relieves, que representan distintas escenas de la Batalla de Carabobo, elementos que se constituyen en el hecho narrativo del conjunto escultórico de Palacios, discurso en donde también se observa que las intenciones de Palacios era de que su obra se constituyera en el monumento glorioso a toda la América y no únicamente a la Batalla de Carabobo, debido a que prefiere incorporar en su proyecto a tres figuras femeninas que se hallan en la base del monumento que son alegorías a los países Perú, Venezuela, Colombia; también donde descansan los brazos de las tres mujeres se hallan representados los escudos de las distintas repúblicas, por otra parte más debajo de las figuras destacan cuatro colosales cóndores que simbolizan a los Andes como lo espina dorsal que une a toda América y como punto fundamental de su concepción destacada en que Palacios se siente fuertemente inspirado en una leyenda indígena, lo cual es una raza aborigen de la América y en lo alto del monumento se encuentran tres frondosas palmeras; también se da un sincretismo conformado con la figura de la mujer que inicialmente en la primera maqueta del monumento esta figura ostenta una bandera, pero este elemento simbólico de nacionalidad no le complace del todo, ya que no se ajustaba a la concepción general del conjunto y decide eliminar la bandera y sustituirla por la figura de la mujer, en donde erigidos los dos brazos lleva en cada mano la antorcha y el laurel, símbolos universales que representan la libertad en la cual se encuentra América.

Refiriéndose al monumento Palacios señala: …”Perenne, írgase sobre el suelo patrio nutriocio de los héroes libertadores de América, en granito y bronce transformado mi sueño de artista. Perdure allí enhiesto relatando a las generaciones venideras la grandeza de una hazaña inmortal y la fraternidad de las tres naciones colombianas creadas por el genio de Bolívar…” (3). En el texto de Palacios se observa igualmente su adhesión al neclásico ya que en su obra le interesa destacar el sentido patrio de la gloria e inmortalidad.

Palacios había venido de su taller de Munich al país, a supervisar la instalación del proyecto escultórico, que inicialmente se pensaba erigir en las llanuras de Carabobo, pero mas tarde se decidió levantarla en la Avenida 19 de Diciembre en la nueva urbanización del Paraíso en Caracas, lugar donde en la arquitectura se estaba presentando por primera vez cambios estéticos dejando atrás la derivación de lo colonial.

Palacios se preocupó por describir detalladamente el contenido del Monumento al redactar “Ofrenda del escultor Eloy Palacios en el Centenario de la Independencia de Venezuela”, en donde señala: …”En el primer cuerpo del monumento, están alegóricamente representados Venezuela, Colombia y Ecuador. Este primer cuerpo, es un triangulo de cuyo punto central se levantan las tres palmas unidas y alrededor de las tres palmas están sentadas entrelazándose las tres figuras simbólicas…” (4).

Ciertamente la obra de Palacios está cargada en su conjunto de elementos simbólicos, tanto por las partes y aspectos que la componen, como por las formas compositivas de la obra ya que el propio Palacios dice refiriéndose a las figuras femeninas que representan las distintas republicas: …”Venezuela como ésta fue sin duda la principal luchadora y quien selló definitivamente la libertad con el triunfo de la republica, colóquela en el plano interior, haciendo alusión al país que se encuentra más bajo como situación geográfica, respecto a las otras. Presentase esta figura en altiva actitud, sentada sobre una peña que tiene la forma de una silla que alude a la silla del Avila”… (5).

Prosigue mas adelante en su texto refiriéndose a los elementos simbólicos de las figuras alegóricas. …”Con la izquierda está tomando los atributos que le represente Colombia: un centro, simbólico del mando supremo; una espada, insignia del mando militar y un ramo de laurel como glorificación a su grandeza”… (6).

El género de estatuaria y el monumento de Eloy Palacios realizados en Venezuela al parecer no tuvo seguidores entre los jóvenes estudiantes de la Academia de Bellas Artes, debido probablemente a que buena parte de su vida y obra la realizará en el exterior por lo cual desafortunadamente el conjunto de su obra se desconoce y hasta ahora no se dispone de un catalogo completo de su producción artística; aún cuando Palacios no se apartará de las viejas formulas ya agotadas del neoclásico y su obra se encontraba en un eclecticismo propio de fin del siglo XIX que propugnaba reconciliarse con los cambios estéticos que se estaban sucediendo.

La obra de Palacios que se encontraba supeditada a encargos es de escaso mérito artístico, debido a que regularmente su obra estaba sometida al igual que muchos artistas de su tiempo a la propuesta de encargos oficiales y privados, lo cual determina someter sus propuestas a la fiel reproducción de la idea o del modelo.

Sin embargo Palacios realiza un encargo al que parece tener mayor soltura del monumento funerario a Julieta Blanco, ejecución cargada de un fuerte sentido simbólico donde la figura de la infanta parece flotar en el aire, efecto que logra gracias al uso de la composición donde el peso visual está fuera de la base del monumento, se observa igualmente en la sutileza de la talla en mármol, oficio notable que Palacios llegó a poseer, no obstante en el monumento a la Batalla de Carabobo aun cuando se encontraba supeditada a viejas fórmulas logra introducir elementos novedosos por el cual se le puede considerar como uno de los primeros antecesores del modernismo en las artes plásticas en Venezuela.

Al igual que buen números de monumentos levantados en Caracas han sido victimas de continuas remociones de su lugar original, obligados a dar paso al crecimiento desmesurado de la ciudad y reubicando más tardes estos monumentos en lugares mas estrechos y menos propicios, desconociéndose la función y la estética que revisten estos monumentos de escala urbana, valor que cambia según la condición de los tiempos, así como un ciudadano en la mañana de los años 60 decidiera cubrir el publico pubis de la dama desnuda.

La obra de Palacios se encontraba erigida en una plaza en el Paraíso y en 1966 es removida de su lugar para dar paso a la construcción del acueducto “El Pulpo” y es ubicada más tarde en la entrada de La Vega, en medio de un caos urbanístico sometida a una estrecha y aislada isleta, obra que podría ser victima de cualquier conductor descuidado, además de ser el asidero de desperdicios y cuya hoja de laurel de unas de las figura le ha sido arrebatada, también el monóxido atenta contra las normas elementales de la conservación, siendo este punto el que ha sido menos considerado si se observa la capa de hollín y plomo que a ennegrecido por completo el monumento, el conjunto proyectado por Palacios requiere hoy de un espacio mas digno el cual pueda ser disfrutada en su verdadero contenido estético.

Años antes, la obra de Palacios era conocida, ya que se le consideraba como uno de los escultores más importantes, quien además es el primero en adquirir una sólida y completa formación técnica en el extranjero; también es uno de los primeros en obtener cierto reconocimiento artístico en el exterior.

Eloy Palacios nace en Maturín, Estado Monagas, el 27 de junio de 1847. A la edad de 10 años su padre Félix Palacios lo envía a Alemania con el fin de completar su instrucción primaria, pero a causa de sus inclinaciones artísticas a la edad de 15 años, Palacios se incorpora como estudiante de la Academia de Bellas Artes de Munich, permaneciendo durante cinco años, hizo estudios de las técnicas del bronce, modelado y al finalizar obtuvo diploma en escultura y fundición. En 1867 al concluir sus estudios artísticos regresa a Venezuela por unos meses, viajó nuevamente a Alemania para continuar sus estudios que debió interrumpir más tarde por la muerte de su padre, lo cual le obliga a regresar nuevamente a Maturín.

En 1878 se traslada a Caracas donde una vez que dejó conocer sus dotes artísticas el entonces presidente Antonio Guzmán Blanco, quien tanto impulso había dado a las artes y cuyo interés le conducía a visitar asiduamente los talleres de los artistas, le encarga en noviembre de ese mismo año la Dirección de la Academia de Bellas Artes en la sección de escultura, la cual sería la primera cátedra que se instaura en Venezuela, no así la de Dibujo y Pintura que era asistida por el artista Antonio José Carranza. El programa de escultura propuesto por Palacios contemplaba dibujo elemental; copiar bustos, relieves y figuras antiguas griegas, romanas y modernas; modelar figuras y vaciados en yeso y otros materiales; explicación de las proporciones y de las bellas formas en general; introducción a la anatomía plástica; regla que debían observarse en las invenciones propias, según el sistema de los griegos, en sus relieves y grupos.

Mucho impulso prometía esta escuela debido a la sólida formación artística de Palacios en Alemania, quien además introduciría la cátedra de “vaciados a yeso y otros materiales” e “introducción a la anatomía plástica” cuyos estudios no se habían introducido en Venezuela. Pero lamentablemente esta escuela duro apenas unos meses, los cuales fueron aprovechados por el joven escultor Rafael de la Cova.

Pese a que Guzmán Blanco debió advertir la importancia de Eloy Palacios que para el entonces contaba apenas con 26 años de edad, ya que le encomienda la Dirección de la Academia, sin embargo los importantes encargos se los ofrece a otros escultores de conocida trayectoria como la estatua ecuestre de Guzmán Blanco realizado por J. A. Bailly y la estatua ecuestre de Simón Bolívar realizada por Adomo Tadolini que es inaugurada en 1874.

Como tantos artistas de su tiempo, participa en la Iconografía de Guzmán Blanco, ya que el 10 de enero de 1874 aparece en la prensa La Opinión Nacional que Eloy Palacios acaba de concluir un busto a Guzmán Blanco, más tarde en agosto aparece otra información en la prensa en donde refiere que Eloy Palacios realizo un estudio de armas de la Republica, en el centro y a los lados se encuentran dos figuras griegas que personifican la elocuencia y la sabiduría, a los lados de estas figuras y sobre un pedestal que adornan dos coronas se ven los bustos de Antonio Leocadio Guzmán y de Vargas continúa reseñando el articulo “esta es la primea que en su género se realiza en Venezuela” (7), dichas figuras se encuentran adosadas al frontispicio del Capitolio de Caracas. Al parecer en la otra escultura de Palacios se tejen unas intrigas en torno a la ejecución de la obra, lo cual obliga abandonar todo proyecto incluyendo su trabajo al frente de la Academia y marcharse rápidamente fuera del país, así se desprende de unas notas publicadas en el Cojo Ilustrado por su primer biógrafo D. I. Ojenes. …”Haciendo comprender a éste que en uno de los monumentos, que a satisfacción y con alabanzas había entregado, el artista intentó poner en ridículo a la persona del Magistrado. Esta idea de todo punto extraña al inteligente artista, quien bastante se esmeró a fin de presentar obras dignas de recomendarse, como en efecto lo fueron: ya que solo una de ellas, vista de lejos adolecía de un ligero defecto que se le escapó y que hubiera podido corregir al habérselo advertido” (8).

En vista de esto Palacios debió marcharse a trinidad, allí realizó una serie de monumentos, después se traslado a Costa Rica donde también hizo varias obras. En 1877 retornó a Munich en donde instaló su taller de escultura y fundición que le dio renombre internacional, en dicho taller comenzó atender numerosos encargos tanto de la Corte Baviera, como de los gobiernos latinoamericanos.

En 1870 viaja a Venezuela contratado para realizar la estatua del ilustre sabio José María Vargas que sería colocada en el hospital que lleva su nombre en Caracas. Hacia 1892 la Comunidad Artística de Munich le nombra miembro activo; también fue distinguido por la sociedad de Bellas Artes del Imperio Alemán. Este mismo año el 2 de febrero llega al país una de las primeras obras escultóricas de carácter épico, se trata del Monumento a José Félix Ribas en donde Palacios le imprime al conjunto un sentido de movilidad a las figuras, el cual parece captar un instante cuando Ribas se encontraba frente a alguna batalla, esta obra parece lograr los mismos efectos pictóricos como en la obra “Vuelvan Caras” de Arturo Michelena. Poco después el Cojo ilustrado del 15 de febrero reproduce dos fotografías del Monumento a José Félix Ribas a su llegada a la estación Caño Amarillo cerca de las Colinas del Calvario que luego es ubicado en La Victoria, Estado Aragua. Más tarde efectúo un segundo viaje por las Antillas y volvió a Munich en 1895.

En 1896 realiza la estatua ecuestre de Simón Bolívar que es erigida en Cartagena, Colombia, constituyéndose en el primer Venezolano que realiza un monumento ecuestre al Libertador, años más tarde Palacios realizará una replica del monumento para la Plaza Bolívar de Maracaibo, siendo inaugurada en enero de 1905.

El 15 de Junio 1901 el Cojo ilustrado publica dos fotografías de Eloy Palacios donde se observa que se encuentra en plena madurez en su taller de Munich, se le ve rodeado de un conjunto de obras suyas en donde se infiere que el artista debió alcanzar una cierta estabilidad y reconocimiento como escultor.
En 1904 se le encargó la fundición en la estatua ecuestre de José Antonio Páez proyectada por el joven Andrés Pérez Mújica.

En 1906 Palacios gana el concurso para el Monumento a Carabobo que fundó en Alemania y que trajo él mismo al país en 1911, con motivo de cumplirse el Centenario de la Independencia. Palacios había decidido instalar su familia en Caracas, después de lo cual en 1913, viaja a Nueva York con el objeto de efectuar varios encargos que había recibido de personalidades de esa ciudad. En 1915 se traslado a la Habana para realizar los retratos de la familia presidencial, estableció allí un taller en el cual trabajo intensamente hasta el año de su muerte ocurrida el 12 de diciembre de 1919, en Camagüey, Cuba.

(1) PALACIOS, Eloy. Ofrendas del Escultor Eloy Palacios en el Centenario de la Independencia de Venezuela, 1911.
(2) IBIDEM
(3) IBIDEM
(4) IBIDEM
(5) IBIDEN
(6) IBIDEM
(7) Ecos de Caracas en: La Opinión Nacional. En 22 de agosto 1974.
(8) OJENES, D. I. Eloy Palacios en:
El Cojo ilustrado con: 10. abril 1892.


Douglas Monroy
Monumento a la Batalla de Carabobo En: El Universal, Caracas: 30 de diciembre 1987 p. 4-2